20080314

De las anchas caderas del secretario de gobernación


Una de las primeras entrevistas de Juan Camilo Mouriño ya con el nombramiento oficial de secretario de gobernación, o huevo derecho de FECAL, como a mí me gusta decirle, fue para la revista Quién. Ahí se supo, entre otras cosas, que no le gustan sus caderas anchas.

Lejos de burlarnos de esto, nos referiremos a este problema que cada día afecta a más metrosexuales, el caderanchismo.

Este padecimiento afecta la vida social, la vida playera, la vida en el shopping y sobre todo desfigura la armonía corporal de l0ooao que podría ser un cuerpo perfecto.

Juan Camilo "el aye aye" Mouriño es un viejo amigo de este blog, por tanto, preocupados por su bienestar, hemos puesto a trabajar a los científicos que tenemos en la nómina, total, nunca hacen nada.

La única propuesta interesante que obtuvimos de ellos, aparte de "usar ropa holgada, no ir a la playa, amarrarse un suéter a la cintura", fue una onerosa intervención quirúrgica de raspado de pelvis, que además implica una dolorosa recuperación.

Sin embargo, una vez más, los científicos nos sorprendieron con algo que no pedimos, un informe sobre las espantosamente enormes orejas del secretario.

El caderanchismo, como cualquier otra discapacidad, compensa otras áreas. Los ciegos es bien sabido que desarrollan más otros sentidos por faltarles el de la vista, como el olfato y el oído.

Mis asesores dicen que no es políticamente correcto decir ciegos, lo de hoy es decir débiles visuales. Yo les contesto que ellos son unos débiles testiculares y que su escasez de tompiates no es buena para la vida, en ningún sentido.

Como iba diciendo, Dios o la Naturaleza o el Gran Monstruo de Spaghetti o como quieran decirle, en su infinita sabiduría, dotó a las ratas y otros roedores de largos bigotes que sirven para algo más que presumir o moverlos antes de comer algo sabroso. Los bigotes les sirven para medir su propio cuerpo.

Ser una rata no es cosa fácil, no, sobre todo en lo que concierne a la adquisición de alimentos, como bien lo atestigua el documental Ratatouille. Muchas veces la vida de una rata puede depender de una rápida huida por estrechos huecos, resquicios, grietas, y si la rata en cuestión es más ancha que el agujero por el que trata de escapar, aparte del escarnio generalizado de sus congéneres, se expone una vez más, sí, a la muerte.

Es aquí donde sus bigotes entran en acción: el simpático animalito calcula con ellos la anchura del hueco por pasar, si los bigotes entran, entonces la circulación será segura y libre de penosos atascamientos.

¿Cómo se llamaba la ratita? Ah sí, Remy

Nótese el tamaño de los bigotes y su armoniosa proporción con el resto del cuerpo


Y qué tiene que ver esto con el aye aye Mouriño, se preguntarán algunos, los más avispados ya lo saben: en el secretario, sus aparentemente desproporcionadas orejas hacen las veces de bigotes de rata. Es decir, sí guardan proporción, pero con las anchas caderas del secretario.

De tal modo, si sus orejas no dan el ancho en una graciosa huida de alguna comparecencia, con toda seguridad sus caderas no se atorarán; si por una rendija legal sus orejas no pasan, quiere decir que su caderanchismo le provocará un atoramiento sin par.


por respeto al secretario no mostramos sus caderas anchas
Nótense las enooormes orejas


Señor secretario Mouriño, sus amigos de El otro extremo de lo humano, siempre procupados por el bienestar social (su bienestar personal en su cargo de funcionario público implica, en gran medida, el bienestar del país, ¡qué digo del país!, ¡del mundo, qué diablos!) le recomendamos que se acepte así como es, cada parte de nuestros cuerpos tienen una función específica (menos el apéndice, las canijas amígdalas y la escurridiza vesícula) y sus anchas caderas no lo hacen discapacitado, sino especial.

Cabe anotar que esta entrada fue realizada sin ayuda de la Wikipedia y que todos los conocimientos científicos aquí vertidos forman parte del bagaje cultural del autor.

6 comentarios:

Pac Morshoil dijo...

Cinefilia, política, medicina... Señor mío (¿y dios mío?), es usted un genio.

Os envío un abrazo fuerte desde Villahermosa, Tabasco, México, Tierra, SPS, Vía Láctea, etcétera.

Suerte.

Anónimo dijo...

eseee-quieeel!

ya volví bien re-loaded!!!!

besitosss

Don Pisador dijo...

esta entrada te ha quedado a toda madre! como vive dios!

Don Pisador dijo...

No me gusta comentar en mi propio blog por que hasta pareciera que tengo comentarios, ja! pero debo decir que siempre es agradable recibir la visita de vuestra merced y que la respuesta es afirmativa, esta carta fue escrita para una amada de aquellos ayeres, ¿que digo una amada? digo la amada de aquellos ayeres! ya han pasado 13 años desde entonces, y pasaran mas, por que esto tambien pasara!

Don Pisador dijo...

Pariente! primo hermano! oye, pasale al leal mercenario a dejarme un comentario en la entrada de las "historias" necesito enriquecerlo para posterior entrada! saludos!

nalguita dijo...

anchas caderas? jaja